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jueves, 29 de noviembre de 2012

lo siento mucho

siento el volver a dejar creo el blog pero es que me ingresaran al hospital y alli no se si me dejen usarlo o intentarlo lo siento lo juro espero que lo comprendan y lo siento

martes, 20 de noviembre de 2012

lo prometido es deuda asi que aqui esta la nueva historia: LA ULTIMA CARTA


Seguramente esto se estará leyendo en un futuro en el que yo no este, pero no importa, lo hago para que sepan que existí, nunca fui especial o imprescindible, por ello escribo esto, para ver si dejo una huella en este mundo en el cual no se suelen recordar cosas muy buenas o para ayudar a los demás o por puro egoísmo, después de todo el ser humano es egoista por naturaleza, pero aun así me gustaria creer que no es por eso, sino por una buena causa como todo el mundo quiere creer que son las acciones que hacen. Y aquí les contare lo poco que pueda de mi historia:

 

Nací el 13 de agosto de 1993 y me llamaron Sally, vivíamos en un pueblo normal y desde pequeña nunca fui normal, pero ¿Quién lo es? después de todo todos somos únicos, nunca fui callada con respecto a lo que pensaba o creía pero si con respecto a lo que sentía, pero todos tenemos nuestras cosas y nuestros problemas ¿no?

Estuve unida a mi familia pero no era fácil, creo que era por nuestros caracteres y sobre todo por comos nos portábamos los unos con otros y lo diferentes que éramos, pero bueno por lo menos creo que éramos una familia al fin y al cabo.

 

Pensaran que porque les estoy contando todo esto, pero hay una razón para ello, hay una razón para todo.

 

Cuando tenia 15 ya era una adolescente o una preadolescente, lo que prefieran y ya saben lo que implica todo eso, todo se hace mas difícil, te tratan de diferente manera, no para bien, por lo menos en mi caso y la familia tampoco ayuda mucho. En esta etapa de mi vida no sentía verdadero interés por nada, solo iba a clases y estudiaba porque creía que así debía ser, no era mala estudiante pero el caso es que no era una cosa que me entusiasmaba, excepto algo que me fascinaba y por lo que mi vida giraba alrededor de ello, escribía y dibujaba sobre ello, sobre el cielo, pero no el cielo de Dios del que todo el mundo habla, sino de del que todo el mundo puede ver pero no tocar, las estrellas era lo que mas me fascinaba, algo tan hermoso como las estrellas que tuvieran que morir y que cuanto mas brillante son, menos tiempo viven era  la única cosa que no idolatraba y que me sentía triste por ello cuando miraba hacia ellas, ¿Por qué algo tan bonito tenia que morir?. Por ello todas las noches me sentaba en mi ventana a mirarlas, pensar, dibujarlas y escribir sobre ellas, básicamente la mayoría parte de mi vida giraba alrededor de ellas, si no podía dormir iba a verlas y lo único que necesitaba para ellas era tiempo.

 

Pero como todo tiene un principio también tiene un final, y este final llegó pronto para mi, no recuerdo mucho las cosas triviales sobre ese día pero lo que recuerdo fue esto:

Llegaba de clases algo tarde a casa y no se la razón pero cunado golpee la puerta de mi casa no había nadie, no me preocupe y pensé que pronto llegarían pero pasaron los segundos, minutos y horas y no llegaron por lo que me empecé a preocupar.

 

De repente, un señor caminaba hacia mi, así que me puse tensa, ya que no lo conocía y parecía un poco raro, además yo siempre había sido precavida. Se paró frente a mi y dijo:

- Tu familia no te abrirá nunca, han muerto y yo los maté así que hay nada que puedas hacer.

Yo no sabia que hacer, pensar o decir, me había quedado en blanco y cuando pude reaccionar estaba lejos, había salido corriendo, iba en dirección al único lugar que se suponía que nadie conocía, el lugar en el que había pasado la mayor parte del tiempo haciendo lo que hacia la mayor parte del tiempo, ver las estrellas en un lugar donde era el mejor sitio para verlas, ¿Por qué? porque no había casi contaminación lumínica, el lugar donde solo existía el cielo y yo pero lo que yo no sabia era lo que iba a suceder, ni contaba con ello. Estaba tratando de tranquilizarme y de repente sentí algo detrás y un golpe, lo único que pude ver antes de perder el conocimiento fue la cara del hombre que me había hablado hace un par de momentos y todo se volvió negro.

 

Cuando desperté, estaba en un zullo, parecía ser un lugar bajo tierra en el cual estaba aterrorizada, de lo que no estuve segura fue quien fue la persona que me hizo eso ni la razón. Lo único que puedo sentir por las o la persona que me hizo eso es asco, ni resentimiento, ni dolor.

 

Paso el tiempo, aunque no sabia cuanto y os preguntareis que mas razones hay para esta carta son complicadas pero las tratare de describir, si alguna vez alguien encuentra esto y conocen mi caso quería que averiguasen que paso con mi familia, y si están bien que les cuenten mi historia, que lo siento mucho y quería alentar a las chicas que pasen en el mismo lugar que yo estoy en este momento en un futuro porque el final no es tan malo, en realidad al final es lo que deseas después de pasar por todo lo que toque, si alguien puede cambiar esto le deseo suerte y que lo logre porque no solo será mejor par ella sino también para todas las personas que hemos pasado por esto y las que podrían haber pasado por esto. Que sepan que mis ultimas horas no las desperdicie lamentando o rogando a alguien que ni siquiera merece vivir por hacerle estas cosas a la gente, sino que fui fuerte y asumí lo que había para poder sentir que esa mala persona no se ha llevado todo de mi, sino que yo me quede con algo mas grande lo que pienso, creo y que espero que algún día pagara por ello.
 
adios

 

martes, 13 de noviembre de 2012

A PASADO MUCHO TIEMPO

Hola, siento el haber tardado tanto pero ya he vuelto con los cuentos, he tenido pequeños problemas y por eso no he podidio escribir espero que lo entiendan y no esten enfadados, lo siento mucho y espero que reciba muchas mas visitas intentare subir un historia por mes y si puedo por semana pero no se si tendre tanta suerte muchas gracias los quiero y espero que me perdonen

sábado, 11 de febrero de 2012

LO SIENTO MUCHO

Hola y espero les sia gustando mi blog, siento mucho el no poder subir estos dias pero es que tengo mucho examenes ahora y tengo que estudiar tambien para dar los examenes de idiomas y poder tener el titulo de ello es basico, asi que pido que por favor no abandonen mi pagina por ello, espero que aun asi gente nueva entre en el blog, lo lea, todas la historias, se suscriba, comente y vote por favor los quiero mucho y no me abandonen por favor, por favor, lo sientoooo :(

lunes, 6 de febrero de 2012

MI ANGEL DE LA MUERTE

Un día como otro cualquiera,
iba caminando por donde siempre tomaba para ir a la escuela, iba con la música,
pero aun así podía percatarme de los sonidos que habían a mi alrededor, y me
gustaba ya que podía sentir ver y pensar sin que nadie me interrumpiera, con
una sonrisa, aunque en realidad no la sintiera de verdad.
Hacia tiempo, que veía a un
chico caminado en la calle de enfrente, siempre solo, siempre callado, pero por
ello llamaba mi atención. Tenia interés en saber como se llamaba, y sus ojos marrones eran lo mas bello
que había visto en toda mi vida, no había pensado en lo raro que era el haberlo visto siempre, solo en esa calle y perderlo de vista en cuanto me distraía, por ello trataba de no distraerme, pero no me importaba, el hecho importante era
que lo veía.
Por su parte el me había visto varias veces, pero nunca ninguno de los dos hacia nada, tampoco es que esperara algo de todo eso, ya que solo era un chico del cual no conocía nada mas que lo que veía y así mismo pasó el tiempo.
Al pasar los días, fui
acercándome mas al borde de la acera, queriendo cruzar al otro lado de la calle para preguntarle su nombre, pero sin atreverme a hacerlo, no sabia la razón de
ello, pero sabia que algún día lo lograría o por lo menos tenia la esperanza de poder hacerlo.
Fueron pasando los días, pasando el otoño y llegando el invierno.
Fui olvidándolo o por lo menos tuve de distraerme con otras cosas ya que entre los deberes escolares, las fiestas y todas las cosas que tenia en ese momento, estaba muy ocupada, el recuerdo de ese chico se fue diluyendo como el agua que va en el río para morir al mar, pero igual que el río, nunca se diluye del todo, el recuerdo del chico tampoco lo hizo.
Después de unos meses, se dio paso a la primavera, y era mi estación favorita, ya que en ella estaba presente mi cumpleaños, aunque también me resultaba triste
por este hecho, lo se, es raro pero esta fecha me resultaba triste ya que me recordaba cuan sola me sentía aunque estuviera rodeada de gente, como todas las tardes, lo volví a ver, y sentí una sensación rara, que no sabría como describirla
pero se puede decir que era un tipo de alegría como en la primera vez que lo ví del otro lado de la calle, sentí que tenia que hacer algo, algo que no podía controlar, e iba mas allá de mi alcance y que tenia que hacerlo en ese mismo instante, pasara lo que pasara.
Así que tomando valor y viéndolo fijamente me dispuse a cruzar la calle sin que nada me importara mas, y como si nada mas hubiera en este mundo.
De repente escuche el chirrido de unas llantas, sentí un golpe seco, y vi una oscuridad que me envolvía, eso fue todo lo que pude describir antes de perder el conocimiento.
Al volver en si, el chico tan bello que momentos antes había estado mirando y por el que me había dispuesto a cruzar la calle, aunque no fuera algo importante, para mi si lo era, me sostenía entre sus brazos, y le pregunte:
-¿Sabes que me paso? Es que no recuerdo nada debido a que creo que me desmaye.
Antes de contestarme, el me sonrío con unos dientes perfectos, blancos, llenos de luz, y por los cuales yo también sonreí a la vez que me decía:
-No te apures, tu tuviste un accidente, pero ya estas bien, por que hoy y para siempre estaras conmigo, con el Ángel de la Muerte, en el Paraíso.
No era lo.que yo me esperaba pero después lo entendí, el no era mi pasado, ni mi presente,
si no mi futuro, la persona con la cual iba a pasar el resto de la palabra, siempre, porque no se si el hizo algo o podía hacerlo o fui inconcientemente yo, pero lo importante era que no podía cambiar nada, y que estaba feliz de no poder hacerlo, porque no se lo que me hubiera deparado la vida sin ese hecho, pero fue lo único en mi vida con lo que estuve contenta y no tuve que sonreír sin sentirlo, sino que me faltaban sonrisas para demostrar lo que sentía.

martes, 31 de enero de 2012

EXTRAÑOS SOLLOZOS

Era una helada mañana de invierno, el fuerte ruido de las gotas golpeando violentamente el vidrio del ventanal de mi dormitorio me despertó, era normal que lloviera donde vivía. Era temprano, apenas comenzaba a asomarse el sol anaranjado sobre el horizonte, pero muy tenue. Me levanté lentamente y me dirigí hacia el comedor a buscar un vaso con agua. Caminaba arrastrando los pies sobre el suelo de madera cuando sentí que mis pies se mojaban, el agua estaba helada. Miré algo extrañada y me sorprendí al ver un enorme charco de agua de lluvia que se había colado por debajo del ventanal que comunicaba el salón y el patio de la casa. Aún en pijama y algo dormida, fui a buscar la fregona y me puse manos a la obra. Un gélido viento quemó mi piel cuando abrí el ventanal. Empujé con pesadez el agua hacia afuera y me dispuse a guardar todo en su lugar, cuando un fuerte ruido proveniente del antiguo rio que pasaba por detrás de mi casa, y que ahora se trataba de un pequeño camino fluvial, en el cual nunca había nadie, sobre todo si llovía ya que siempre se desbordaba , me frenó en seco. Me asomé un poco, y quedé inmóvil durante unos instantes, esperando a ver u oír algo fuera de lo común. Agudicé mi audición todo lo que me fue posible y logré escuchar un suave ruido como el sollozo de una mujer, lejano y entrecortado. Hasta donde yo tenía entendido se habían escuchado esos sollozos con mucha frecuencia últimamente y habían ocurrido cosas extrañas antes de que empezaran, pero no sabia los detalles de lo ocurrido, excepto que en el ultimo incidente estaba implicada una señora muy dulce a la que tenia mucho aprecio por su amabilidad. Caminé hasta la valla, que separaba el antiguo río y mi casa, no me importaba si me mojaba un poco ya que estaba el toldo, y me encantaba la lluvia.

Luego de unos minutos, me di por vencida y me dirigí dentro, un poco mojada pero sin darle importancia , pensando ansiosa en el calor de mi cama. Cuando estaba a unos pocos metros de la puerta de entrada, volví a escuchar el mismo ruido, pero mas prologado que antes. Esta vez, cuando observé atentamente el camino, con un poco de niebla y desolado, como normalmente estaba, vi la silueta de un hombre alto y con gabardina junto al rio.

Me quedé paralizada, con la mirada clavada en aquel sujeto. En mi mente se proyectaban muchos pensamientos, ninguno bueno, debido a las circunstancias, pero aun así sin fundamentos, posibilidades aterradoras de la identidad del hombre que aún permanecía inmóvil junto al río. Sabía que lo mejor era correr adentro, pero por alguna extraña razón no lograba moverme. De repente, el hombre se movió. "Me vio", me dije. No podía saberlo seguro, ya que estaba muy lejos y nublado. Pero eso me hizo reaccionar y comencé a moverme lentamente para disponerme a entrar. Escuché el sollozo de nuevo y al mirar hacia el camino vi una mujer al lado del señor, pero era imposible, el moverme solo me había llevado un segundo, y quien se encontraban al lado del camino y del señor, era la difunta señora. Era alta, cabello rojizo y unos asustados ojos rojos y penetrantes que se posaban en mí. La mujer gritó algo y enseguida empezó a correr el hombre con la gabardina hacia mi.
"Soy testigo. La única testigo de lo que sea que estén haciendo" pensé. Era obvio que me habían visto, era de imaginarse que deberían deshacerse de mí para poder huir, creí pero no era así. Me di la media vuelta y corrí tan rápido como pude dentro de la casa. Sentía el viento helado cortando mi piel, el sonido de mi respiración agitada y mis pasos alarmados. Pero también oí el ruido de 4 pies mas retumbando contra el cemento de mi acera. Me dispuse a entrar, pero antes de poder hacerlo, dos fuertes manos me tomaron por la cintura y me empujaron hacia atrás.
Escupí un grito desgarrador, pero enseguida otra mano tapó mi boca, ahogando mis gritos de desesperación. Los dos me llevaron hacia un auto azul oscuro o negro, no estaba segura ya que estaba algo descolorido y con los vidrios empañados por el gélido clima. Aunque traté de gritar, golpear, patear y escurrirme, no logré escapar y me metieron en el asiento trasero del coche. Apenas cerraron la puerta, el auto se puso en marcha a una velocidad realmente inconciente, considerando que muchas calles estaban congeladas, algo muy normal ya que habían caído demasiado esa semana las temperaturas.
Allí dentro, los dos, grandes comparados conmigo misma, me amordazaron y ataron. Peleé cuanto pude, pero eran muy fuertes para mí.
-Esto es lo que sucederá - dijo la mujer pelirroja, que iba manejando el auto.-No te mataremos, siempre y cuando te quedes callada. Nadie puede enterarse de lo que viste en el inmundo rio que está frente a tu casa. No dirás a nadie lo sucedido, sobre nosotros. Sobre todo a la policía. Te estaremos observando de cerca, nos enteraremos si abres la boca y te mataremos si lo haces, ¿Entendiste?
Con los ojos llenos de lágrimas y la garganta llena de gritos ahogados, asentí lentamente. Frenaron en medio del bosque y me empujaron del auto. El hombre se bajó del coche y me golpeó, supongo que fue una especie de advertencia. El dolor me hizo gritar y retorcerme en el húmedo suelo.
-Considéralo una advertencia.- dijo la mujer, atravesándome con sus penetrantes ojos rojos, mientras una sonrisa traviesa, casi infantil se dibujaba en su rostro. Me levanté lentamente, aun retorciéndome un poco de dolor, y caminé unos pasos, mientras el auto se alejaba a mis espaldas.
Me dejé caer de rodillas y dejé salir el llanto desesperado que tenía guardado. "¿Qué haré ahora?" pensé. No podía decirle a nadie y tendría a esos matones detrás mío, observando atentamente cada movimiento que hiciera. Después de todo, ni siquiera sabía qué es lo que estaban haciendo en el antiguo rio, pero supuse que no era nada bueno debido a las circunstancias. No podía imaginarme lo que había, o que estaban haciendo allí, pero debido a las circunstancias y que era desolado, desde un primer momento lo sabia, no era nada bueno, ni nada que me hiciese tranquilizarme, en todo caso de que lo supiera. Finalmente, luego de una larga caminata, llegué a casa. Cerré todo con llave, cerré las cortinas y me metí en la cama, aterrada y atacada por la paranoia. Los siguientes días no mejoraron. El miedo me tenía atrapada, no podía siquiera salir a la calle, o asomarme a la ventana. Temía encontrarme con ese desagradable hombre que me había golpeado, o cruzarme con los penetrantes y aterradores ojos rojos de la mujer pelirroja, paso mucho tiempo hasta que me dispuse a hacerlo, y pude, trate de olvidar lo ocurrido ese día, pero no pude.
Todo pasaba con mucha normalidad, así que quise pensar que fue un sueño, mi imaginación o simplemente era algo que ya había pasado y no podía hacer nada por ello, lo importante era no darle importancia, hasta que un día hable con alguien sobre lo ocurrido ya que pensé que era un sueño, todo ocurrió con normalidad ese día, me fui a dormir como siempre, pero… en ese momento en las noticias habían dicho que habían encontrado unos cuerpos destrozados en el pequeño rio, pero yo no lo sabia, en medio de la noche recibí una llamada de la persona que se lo conté y de repente sentí un dolor muy fuerte en la cara y me desmayé, lo que ocurrió al día siguiente no fue igual, me desperté, pero no en mi cuarto, al abrir lo ojos me di cuenta de ello y de que en esa habitación también estaba la señora y el hombre y me di cuenta de que no debía haber hecho nada y que ese era mi final.