aqui vuelvo con otra historia espero que les guste y la drisfuten, comenten, etc... ahora tengo algo importante, no se me ocurre n buen monstruo aunque tengo muchos en mente asi que por favor dejen un comentario dicendo uno o mas y segun el que mas guste seguire por favor haganlo los quiero.
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jueves, 29 de noviembre de 2012
lo siento mucho
martes, 20 de noviembre de 2012
lo prometido es deuda asi que aqui esta la nueva historia: LA ULTIMA CARTA
martes, 13 de noviembre de 2012
A PASADO MUCHO TIEMPO
Hola, siento el haber tardado tanto pero ya he vuelto con los cuentos, he tenido pequeños problemas y por eso no he podidio escribir espero que lo entiendan y no esten enfadados, lo siento mucho y espero que reciba muchas mas visitas intentare subir un historia por mes y si puedo por semana pero no se si tendre tanta suerte muchas gracias los quiero y espero que me perdonen
sábado, 11 de febrero de 2012
LO SIENTO MUCHO
Hola y espero les sia gustando mi blog, siento mucho el no poder subir estos dias pero es que tengo mucho examenes ahora y tengo que estudiar tambien para dar los examenes de idiomas y poder tener el titulo de ello es basico, asi que pido que por favor no abandonen mi pagina por ello, espero que aun asi gente nueva entre en el blog, lo lea, todas la historias, se suscriba, comente y vote por favor los quiero mucho y no me abandonen por favor, por favor, lo sientoooo :(
lunes, 6 de febrero de 2012
MI ANGEL DE LA MUERTE
Un día como otro cualquiera,
iba caminando por donde siempre tomaba para ir a la escuela, iba con la música,
pero aun así podía percatarme de los sonidos que habían a mi alrededor, y me
gustaba ya que podía sentir ver y pensar sin que nadie me interrumpiera, con
una sonrisa, aunque en realidad no la sintiera de verdad.
Hacia tiempo, que veía a un
chico caminado en la calle de enfrente, siempre solo, siempre callado, pero por
ello llamaba mi atención. Tenia interés en saber como se llamaba, y sus ojos marrones eran lo mas bello
que había visto en toda mi vida, no había pensado en lo raro que era el haberlo visto siempre, solo en esa calle y perderlo de vista en cuanto me distraía, por ello trataba de no distraerme, pero no me importaba, el hecho importante era
que lo veía.
Por su parte el me había visto varias veces, pero nunca ninguno de los dos hacia nada, tampoco es que esperara algo de todo eso, ya que solo era un chico del cual no conocía nada mas que lo que veía y así mismo pasó el tiempo.
Al pasar los días, fui
acercándome mas al borde de la acera, queriendo cruzar al otro lado de la calle para preguntarle su nombre, pero sin atreverme a hacerlo, no sabia la razón de
ello, pero sabia que algún día lo lograría o por lo menos tenia la esperanza de poder hacerlo.
Fueron pasando los días, pasando el otoño y llegando el invierno.
Fui olvidándolo o por lo menos tuve de distraerme con otras cosas ya que entre los deberes escolares, las fiestas y todas las cosas que tenia en ese momento, estaba muy ocupada, el recuerdo de ese chico se fue diluyendo como el agua que va en el río para morir al mar, pero igual que el río, nunca se diluye del todo, el recuerdo del chico tampoco lo hizo.
Después de unos meses, se dio paso a la primavera, y era mi estación favorita, ya que en ella estaba presente mi cumpleaños, aunque también me resultaba triste
por este hecho, lo se, es raro pero esta fecha me resultaba triste ya que me recordaba cuan sola me sentía aunque estuviera rodeada de gente, como todas las tardes, lo volví a ver, y sentí una sensación rara, que no sabría como describirla
pero se puede decir que era un tipo de alegría como en la primera vez que lo ví del otro lado de la calle, sentí que tenia que hacer algo, algo que no podía controlar, e iba mas allá de mi alcance y que tenia que hacerlo en ese mismo instante, pasara lo que pasara.
Así que tomando valor y viéndolo fijamente me dispuse a cruzar la calle sin que nada me importara mas, y como si nada mas hubiera en este mundo.
De repente escuche el chirrido de unas llantas, sentí un golpe seco, y vi una oscuridad que me envolvía, eso fue todo lo que pude describir antes de perder el conocimiento.
Al volver en si, el chico tan bello que momentos antes había estado mirando y por el que me había dispuesto a cruzar la calle, aunque no fuera algo importante, para mi si lo era, me sostenía entre sus brazos, y le pregunte:
-¿Sabes que me paso? Es que no recuerdo nada debido a que creo que me desmaye.
Antes de contestarme, el me sonrío con unos dientes perfectos, blancos, llenos de luz, y por los cuales yo también sonreí a la vez que me decía:
-No te apures, tu tuviste un accidente, pero ya estas bien, por que hoy y para siempre estaras conmigo, con el Ángel de la Muerte, en el Paraíso.
No era lo.que yo me esperaba pero después lo entendí, el no era mi pasado, ni mi presente,
si no mi futuro, la persona con la cual iba a pasar el resto de la palabra, siempre, porque no se si el hizo algo o podía hacerlo o fui inconcientemente yo, pero lo importante era que no podía cambiar nada, y que estaba feliz de no poder hacerlo, porque no se lo que me hubiera deparado la vida sin ese hecho, pero fue lo único en mi vida con lo que estuve contenta y no tuve que sonreír sin sentirlo, sino que me faltaban sonrisas para demostrar lo que sentía.
martes, 31 de enero de 2012
EXTRAÑOS SOLLOZOS
Era una helada mañana de invierno, el fuerte ruido de las gotas golpeando violentamente el vidrio del ventanal de mi dormitorio me despertó, era normal que lloviera donde vivía. Era temprano, apenas comenzaba a asomarse el sol anaranjado sobre el horizonte, pero muy tenue. Me levanté lentamente y me dirigí hacia el comedor a buscar un vaso con agua. Caminaba arrastrando los pies sobre el suelo de madera cuando sentí que mis pies se mojaban, el agua estaba helada. Miré algo extrañada y me sorprendí al ver un enorme charco de agua de lluvia que se había colado por debajo del ventanal que comunicaba el salón y el patio de la casa. Aún en pijama y algo dormida, fui a buscar la fregona y me puse manos a la obra. Un gélido viento quemó mi piel cuando abrí el ventanal. Empujé con pesadez el agua hacia afuera y me dispuse a guardar todo en su lugar, cuando un fuerte ruido proveniente del antiguo rio que pasaba por detrás de mi casa, y que ahora se trataba de un pequeño camino fluvial, en el cual nunca había nadie, sobre todo si llovía ya que siempre se desbordaba , me frenó en seco. Me asomé un poco, y quedé inmóvil durante unos instantes, esperando a ver u oír algo fuera de lo común. Agudicé mi audición todo lo que me fue posible y logré escuchar un suave ruido como el sollozo de una mujer, lejano y entrecortado. Hasta donde yo tenía entendido se habían escuchado esos sollozos con mucha frecuencia últimamente y habían ocurrido cosas extrañas antes de que empezaran, pero no sabia los detalles de lo ocurrido, excepto que en el ultimo incidente estaba implicada una señora muy dulce a la que tenia mucho aprecio por su amabilidad. Caminé hasta la valla, que separaba el antiguo río y mi casa, no me importaba si me mojaba un poco ya que estaba el toldo, y me encantaba la lluvia.
Luego de unos minutos, me di por vencida y me dirigí dentro, un poco mojada pero sin darle importancia , pensando ansiosa en el calor de mi cama. Cuando estaba a unos pocos metros de la puerta de entrada, volví a escuchar el mismo ruido, pero mas prologado que antes. Esta vez, cuando observé atentamente el camino, con un poco de niebla y desolado, como normalmente estaba, vi la silueta de un hombre alto y con gabardina junto al rio.
Me quedé paralizada, con la mirada clavada en aquel sujeto. En mi mente se proyectaban muchos pensamientos, ninguno bueno, debido a las circunstancias, pero aun así sin fundamentos, posibilidades aterradoras de la identidad del hombre que aún permanecía inmóvil junto al río. Sabía que lo mejor era correr adentro, pero por alguna extraña razón no lograba moverme. De repente, el hombre se movió. "Me vio", me dije. No podía saberlo seguro, ya que estaba muy lejos y nublado. Pero eso me hizo reaccionar y comencé a moverme lentamente para disponerme a entrar. Escuché el sollozo de nuevo y al mirar hacia el camino vi una mujer al lado del señor, pero era imposible, el moverme solo me había llevado un segundo, y quien se encontraban al lado del camino y del señor, era la difunta señora. Era alta, cabello rojizo y unos asustados ojos rojos y penetrantes que se posaban en mí. La mujer gritó algo y enseguida empezó a correr el hombre con la gabardina hacia mi.
"Soy testigo. La única testigo de lo que sea que estén haciendo" pensé. Era obvio que me habían visto, era de imaginarse que deberían deshacerse de mí para poder huir, creí pero no era así. Me di la media vuelta y corrí tan rápido como pude dentro de la casa. Sentía el viento helado cortando mi piel, el sonido de mi respiración agitada y mis pasos alarmados. Pero también oí el ruido de 4 pies mas retumbando contra el cemento de mi acera. Me dispuse a entrar, pero antes de poder hacerlo, dos fuertes manos me tomaron por la cintura y me empujaron hacia atrás.
Escupí un grito desgarrador, pero enseguida otra mano tapó mi boca, ahogando mis gritos de desesperación. Los dos me llevaron hacia un auto azul oscuro o negro, no estaba segura ya que estaba algo descolorido y con los vidrios empañados por el gélido clima. Aunque traté de gritar, golpear, patear y escurrirme, no logré escapar y me metieron en el asiento trasero del coche. Apenas cerraron la puerta, el auto se puso en marcha a una velocidad realmente inconciente, considerando que muchas calles estaban congeladas, algo muy normal ya que habían caído demasiado esa semana las temperaturas.
Allí dentro, los dos, grandes comparados conmigo misma, me amordazaron y ataron. Peleé cuanto pude, pero eran muy fuertes para mí.
-Esto es lo que sucederá - dijo la mujer pelirroja, que iba manejando el auto.-No te mataremos, siempre y cuando te quedes callada. Nadie puede enterarse de lo que viste en el inmundo rio que está frente a tu casa. No dirás a nadie lo sucedido, sobre nosotros. Sobre todo a la policía. Te estaremos observando de cerca, nos enteraremos si abres la boca y te mataremos si lo haces, ¿Entendiste?
Con los ojos llenos de lágrimas y la garganta llena de gritos ahogados, asentí lentamente. Frenaron en medio del bosque y me empujaron del auto. El hombre se bajó del coche y me golpeó, supongo que fue una especie de advertencia. El dolor me hizo gritar y retorcerme en el húmedo suelo.
-Considéralo una advertencia.- dijo la mujer, atravesándome con sus penetrantes ojos rojos, mientras una sonrisa traviesa, casi infantil se dibujaba en su rostro. Me levanté lentamente, aun retorciéndome un poco de dolor, y caminé unos pasos, mientras el auto se alejaba a mis espaldas.
Me dejé caer de rodillas y dejé salir el llanto desesperado que tenía guardado. "¿Qué haré ahora?" pensé. No podía decirle a nadie y tendría a esos matones detrás mío, observando atentamente cada movimiento que hiciera. Después de todo, ni siquiera sabía qué es lo que estaban haciendo en el antiguo rio, pero supuse que no era nada bueno debido a las circunstancias. No podía imaginarme lo que había, o que estaban haciendo allí, pero debido a las circunstancias y que era desolado, desde un primer momento lo sabia, no era nada bueno, ni nada que me hiciese tranquilizarme, en todo caso de que lo supiera. Finalmente, luego de una larga caminata, llegué a casa. Cerré todo con llave, cerré las cortinas y me metí en la cama, aterrada y atacada por la paranoia. Los siguientes días no mejoraron. El miedo me tenía atrapada, no podía siquiera salir a la calle, o asomarme a la ventana. Temía encontrarme con ese desagradable hombre que me había golpeado, o cruzarme con los penetrantes y aterradores ojos rojos de la mujer pelirroja, paso mucho tiempo hasta que me dispuse a hacerlo, y pude, trate de olvidar lo ocurrido ese día, pero no pude.
Todo pasaba con mucha normalidad, así que quise pensar que fue un sueño, mi imaginación o simplemente era algo que ya había pasado y no podía hacer nada por ello, lo importante era no darle importancia, hasta que un día hable con alguien sobre lo ocurrido ya que pensé que era un sueño, todo ocurrió con normalidad ese día, me fui a dormir como siempre, pero… en ese momento en las noticias habían dicho que habían encontrado unos cuerpos destrozados en el pequeño rio, pero yo no lo sabia, en medio de la noche recibí una llamada de la persona que se lo conté y de repente sentí un dolor muy fuerte en la cara y me desmayé, lo que ocurrió al día siguiente no fue igual, me desperté, pero no en mi cuarto, al abrir lo ojos me di cuenta de ello y de que en esa habitación también estaba la señora y el hombre y me di cuenta de que no debía haber hecho nada y que ese era mi final.